Léeme!: Bienvenido a las Crónicas de Ávalon Esmit. Antes de nada, comentarte que ésta historia pertenece a una Saga o Conjunto de Historias cuyo eje principal son éstas Crónicas, compuesta por tres Libros: Semiya, Siembra y Revolución. Con el tiempo, los medios y los fondos necesarios iremos exponiendo otras secciones y blogs para completar todo éste Universo con Historias como La Guerra de Arturo, Relato de un Atrapado o 30 años de Oscuridad. Si decides embarcarte en la aventura, deberías empezar, evidentemente, por el principio. En la columna de la Derecha dispones, en orden cronológico, de todos los capítulos y entradas, comenzando la Novela con La Nota del Autor: Tres Frases para Explicarlo Todo. En el cuerpo principal del Blog iré subiendo los diferentes capítulos, estando siempre el último en la parte de arriba y los anteriores justo debajo. Para terminar, comentarte que tienes la versión del blog para el móvil y, sobretodo, si estás impaciente o si quieres contribuir o patrocinar a un servidor, que por ahora no puede vivir de ésto, puedes acceder a la Librería y comprar éste Libro u otros Cuentos y Relatos, o entrar en La Sastrería y hacerte un cuento a medida

domingo, 10 de julio de 2011

Capítulo 8

 (Todos los Lunes trataré de publicar un nuevo capítulo)




Jonás corria,pero no sabia con certeza la razon; si por yegar pronto a su casa,junto a su padre o,si acaso,huia del androide. Varias veces miro hacia atras y no lo vio. Posiblemente todo fuera una confusion,una casualidad... Pero aun asi,juntaba en su carrera una huida y una urgente meta. No todas las huidas tienen meta.
Al fin yego a su pasarela. Ayi se freno. Habia mucha gente en la pasarela,yendo y viniendo,hablando,cayados,yorando... Casi todos los de ayi trabajaban en el B30. Jonás recorrio la pasarela lentamente. Keria serenarse y yegar trankilo a su casa. Keria concentrarse en la forma de animar a su padre,a su madre.
Ya estaba en su pasiyo. Se paro. La gente se arremolinaba y correteaba a su alrededor. Avanzo y yego a su puerta. Estiro el brazo para abrir.
-Dias aciagos...—escucho. Jonás bajo su mirada y vio junto a su puerta un mendigo—para los pobres. Pero siempre hay otros aun mas pobres ke ni zapatos tienen...—dijo el mendigo envuelto en sus harapos y descalzo mientras miraba a Jonás suplicante.
- Ahora no—contesto Jonás abriendo la puerta.
- Ahora no,ahora no—refunfuño el mendigo.—Di mejor Nunca, ahorraras dinero,saliva,tiempo y palabras—seseo el mendigo.—Cosas ke nunca deberian ahorrarse—y se envolvio en su roida manta.
- Ahora no puedo,abuelo—repitio Jonás mirandolo con curiosidad. El mendigo giro su cabeza y correspondio la mirada con otra de cierta extrañeza. Jonás entro en casa.
Fue directo a la cocina. Siempre ocurrira. En la casa de los pobres las sonrisas y las lagrimas se mezclan entre los pucheros. Ayi estaban sus padres. Sentados,en silencio,juntando sus manos,esperando. Jonás se detuvo en la entrada de la cocina. Sus padres le miraron.
- Lo siento padre... –dijo Jonás consternado.
- ¿Por ke,hijo?—pregunto Amittay. Jonás dudo unos segundos y avanzo dos pasos. Cierto tic de felicidad asomo fugaz por sus labios.
- Pero... ¿es ke te han renovado?—pregunto confundido.
- No—contesto tajante el padre. Jonás agacho la mirada.—Jonás—dijo el padre.—Me  destinan a la colonia lunar—anuncio el padre sin saber si sonreir o no. Los ojos de Jonás se abrieron de par en par.
- Dicen ke necesitan gente con experiencia. Tendria un ekipo a mi cargo...
- ¿Ke?—Jonás no se podia creer tanta felicidad.
- Si,hijo. Por fin tendre buen sueldo...—Jonás, de un salto,abrazo a sus padres.
- Pero hijo...—intentaba explicar su padre.—Estaremos demasiado lejos de la tierra y no tendriamos demasiados permisos.
- ¿La tierra?—pregunto Jonás.—No entiendo...
- Jonás,ahora podras ir a la universidad.—Y Jonás lo comprendio.
- Padre,no es necesario,yo tambien podria trabajar...
- No hijo. Yo kiero ke vayas a la universidad y ke puedas estudiar lo suficiente para no tener una vida como la de tu padre—y Amittay miro fijamente a su hijo.—Y tu tambien lo kieres.—Guardo silencio unos segundos.—Jonás,tendremos ke separarnos. Es lo mejor para todos.
- Si padre.
- Tu madre y yo aprovecharemos cualkier permiso para ir a visitarte. Y tu estudiaras,hijo,estudiaras mucho.
- Yo tambien podria ir a veros—animo Jonás.
- Sabes ke incluso es mas dificil entrar ke salir. Casi no dan permisos de visitas.
-Bueno,lo intentare todas las semanas y kizas me los concedan por pesado.
Padre,madre e hijo sonrieron y se volvieron a abrazar. La madre cayaba pues tanta felicidad le producia el destino de su marido y el futuro de su hijo,como dolor el alejarse de Jonás.
Estuvieron un rato charlando.Amittay explico a su hijo las condiciones de trabajo,su sueldo,la pension ke le kedaria,el trabajo ke creia ke desarroyaria y,tambien,la sorpresa inesperada ke se yevo cuando le dieron el destino,un traslado asi era muy,muy extraño. Cuando yegaba un nuevo bloke,a todos los hombres ke tuvieran hijos mayores de edad se les rescindia el contrato para contratar a los jovenes desempleados y se les dejaba una misera pension de jubilado. Los hombres con hijos menores se les mantenia el contrato lo justo,hasta ke sus hijos tuvieran los 18 años. Ese era el Ciclo Laboral,asi estaba estipulado. Por eso, con cincuenta años los hombres vagaban por las cayes y los jovenes,sin estudios,flotaban en atmosfera cero soldando amasijos de hierro. La universidad era beneficio de los ricos. Eso tambien estaba estipulado,pero no por la leyes laborables,sino por la Ley de Vida. Las cosas solo podian ser de esa manera. Trabajar en un bloke y mandar el hijo a la universidad era practicamente una locura. Casi ningun padre lo hacia. Ningun hijo lo permitia.

Hicieron sus planes de futuro mientras los dos hombres felices consolaban a la madre ke yoraba lagrimas agridulces.
-Voy a ver a Isaac—dijo al rato dejando a sus padres abrazados.
Su padre asintio con tristeza en su mirada. El padre de Isaac era su amigo.
Salio de la cocina y se dirigio a la puerta de casa. De pronto recordo algo. Regreso a la cocina y cogio un zumo de vitaminas y un pakete de gayetas. Luego salio de casa. Miro a su alrededor. No encontro lo ke buscaba. Salio corriendo por su pasiyo y enfilo la pasarela en direccion a casa de Isaac. A mitad de camino vio al mendigo. Al yegar a su lado le metio en la bolsa ke le colgaba el zumo y las gayetas.
- A veces, un ahora es una pekeña espera,abuelo—dijo casi sin mirarle. —Cuidese viejo—y,dandole una suave palmada en el hombro,siguio corriendo.

Zigzagueando entre la gente,Jonás intentaba reposar sus pensamientos. Algo le rondaba por la cabeza. Creia vislumbrar alguna relacion entre Winston y el destino de su padre. ¿Era posible? El tiempo transcurrido entre ke Jonás dejara el despacho de Winston y la notificacion del nuevo destino de su padre,era demasiado pekeño. No tenia credibilidad esa duda. No,no era posible ke,en tan poco tiempo,Winston,por mucho poder ke pudiera tener,hubiera tramitado el traslado a la Luna. Pero aun asi... Jonás no se lo kitaba de la cabeza.
No.Sus padres nada supieron de su detencion,de su misterioso delito ni de Winston. A Jonás no le yegaron las palabras con suficiente valor a la garganta,aun teniendo ocasion. No sabria explicar la razón de su silencio sobre un tema tan importante. Podia ser miedo,miedo a enfadar a sus padres,a preocuparles. Miedo por repetir las palabras de Winston. Su padre no se hacia esas preguntas,habia dicho Winston. Miedo,es posible incluso, a sus propias preguntas. Todo podria resumirse facilmente: Miedo a Winston.

Al fin yego a casa de Isaac.No sabia bien lo ke debia decir. Al pensarlo,le dio verguenza ke le preguntaran por la suerte de su padre. Yamo a la puerta. Segundos despues abrio el Sr.Abrajam. Su cara lo decia todo. Habia yorado.
- Hola Jonas—dejo caer como cansado.Jonás no sabia que decir.
- Isaac se ha ido hace un rato,hijo. No se donde habra ido—le informo.
- Gracias Sr. Abrajam... Yo... lo siento...
- Gracias hijo. No te preocupes,anda y disfruta con la alegria de tu padre—le dijo dandole un apreton en el hombro. No hacian falta muchas mas palabras,los dos sabian el cariño ke se profesaban ambas familias.
El Sr. Abrajam cerro la puerta y Jonas,apoyandose en eya,maldijo para sus adentros akel momento tan agridulce. Por segundos deseo retroceder en el tiempo,cuando todo era estable,aun luchando cada dia por yegar a fin de mes. Recordo los dias de escuela. Las piyerias junto a Isaac,las noches estudiando juntos; los buenos y malos momentos. Entonces fue cuando Jonás supo donde encontrar a Isaac. En el Trono,como eyos lo yamaban. Ayi se dirigio.
Fue andando trankilamente,sabia ke Isaac no se moveria de ayi en horas. A demas, keria darle tiempo para ke estuviera solo.
Cogio un Intrabloke direccion norte. Era la zona de los ricos,pero los ricos desconocian akel lugar,el Trono. El dinero no deja apreciar las posesiones; pendientes de mantener su estatus,no son capaces de disfrutar de una simple vista. Jonás fue hacia la torre de comunicaciones sociales,un edificio federal pero con vigilancia nula. La torre crecia junto al edificio de oficinas y,pegado a el,se elevaba sobre todas las cupulas atmosfericas,hasta los 250 metros. Una pekeña cabina presurizada yevaba al operario encargado hasta la cuspide,en donde habia un pekeño modulo acristalado con un par de muebles de control en su centro. Desde la Tierra hasta la Luna,desde Andromeda a Orion,el rey de ese pekeño cuarto era el guardian del Universo visible. Ayi estaba Isaac, intentando encontrar en akeya inmensidad una pekeña respuesta a su oscuro futuro.

Jonás pulso la yamada para ke la cabina bajara. A 250 metros de altura,una luz roja parpadeante fue bajando lentamente. Isaac ya sabia ke Jonás estaba ayi. Tras unos minutos la cabina se detuvo con violencia y abrio sus puertas chirriando. Jonás entro y dio al boton de subida. La cabina arranco. Lenta,muy lenta. Mil consuelos por decir le yegaron a Jonás,pero los sentia inutiles. ¿Ke podria decirle el,ke tenia el futuro solucionado por un sospechoso efecto de la vida?
La cabina se detuvo entre crujidos metalicos. Las puertas se abrieron,pero Jonás dudo unos segundos antes de salir. Ayi estaba Isaac. Sentado en el suelo,abrazaba sus rodiyas. ¿Ke podia decirle? Nada, absolutamente nada.
Jonás dio unos pasos y,mudo,se sento junto a Isaac. En silencio contemplaban el paraiso. En silencio observaban las nubes espirales ke abrigaban al sueño azulado y gigantesco. Ayi estaba,imperturbable,eterno, ajeno despoticamente ante el dolor y la tristeza. A su antojo dirigia La Vida y dictaba El Tiempo de cada instante y de cada hombre.
Y ayi estaban eyos. Recluidos,prisioneros,abandonados en un cementerio de hierro,encerrados en una carcel en medio del universo, esclavos,al fin y al cabo,ke encadenados por un invisible hilo seguian sumisos a su amo recogiendo sus migajas. Jonas e Isaac,con simples botes de remos,kerian alcanzar y capturar a akel gigantesco animal de galaxia para doblegarlo y cambiar las reglas del destino. Pero solo uno de eyos yegaria hasta el.
Isaac odiaba terriblemente a La Tierra. Jonás la deseaba mas ke nunca.

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