Léeme!: Bienvenido a las Crónicas de Ávalon Esmit. Antes de nada, comentarte que ésta historia pertenece a una Saga o Conjunto de Historias cuyo eje principal son éstas Crónicas, compuesta por tres Libros: Semiya, Siembra y Revolución. Con el tiempo, los medios y los fondos necesarios iremos exponiendo otras secciones y blogs para completar todo éste Universo con Historias como La Guerra de Arturo, Relato de un Atrapado o 30 años de Oscuridad. Si decides embarcarte en la aventura, deberías empezar, evidentemente, por el principio. En la columna de la Derecha dispones, en orden cronológico, de todos los capítulos y entradas, comenzando la Novela con La Nota del Autor: Tres Frases para Explicarlo Todo. En el cuerpo principal del Blog iré subiendo los diferentes capítulos, estando siempre el último en la parte de arriba y los anteriores justo debajo. Para terminar, comentarte que tienes la versión del blog para el móvil y, sobretodo, si estás impaciente o si quieres contribuir o patrocinar a un servidor, que por ahora no puede vivir de ésto, puedes acceder a la Librería y comprar éste Libro u otros Cuentos y Relatos, o entrar en La Sastrería y hacerte un cuento a medida

domingo, 24 de julio de 2011

Capítulo 9


 (Todos los Lunes trataré de publicar un nuevo capítulo)






Cerca de media hora estuvieron asi. Mudos ante la tierra. En el trono de su universo sin saber que decir. Ni una palabra servia para consolar. Ni una palabra servia para desahogarse.

- ¿Nos vamos?—pregunto al fin Isaac.
- Venga—convino Jonás levantandose.

Los dos entraron en la cabina y, con el mismo silencio metalico, bajaron de aquel trono que nada gobernaba.

Descendieron en silencio al mundo real y con silencio fueron recibidos. La noche artificial de las cupulas atmosfericas proyectaba, de forma pobre y vulgar, lo que pretendia que fuera una apacible luz de luna. Farolas de corte antiguo temblaban con luz amariyenta y Jonás e Isaac pisaban sus sombras imprecisas. Los ingenieros metereologicos, esa noche, habian decidido impulsar los aires y la tristeza a velocidad de brisa. Todo era tan falso y tan mezquino que los dos amigos decidieron regresar a su lugar del bloque. Ayi no tenian cupulas atmosfericas, ni farolas amariyas, ni brisas programadas. Solo era un agujero, un tunel que atravesaba trescientos kilometros de miseria. Pero ayi nadie pretendia engañarles con sensaciones artificiales. Los pobres siempre saben donde estan y quienes son. Ya podran limpiar las cayes y adornarlas, que no conseguiran arrancar la miseria de sus realidades.

Mientras esperaban la yegada del intrabloque, de pie, con la mirada fija en las puertas de entrada, Isaac al fin rompio el silencio.
- Dentro de muy poco no tendras que bajar ahi—dijo señalando el conducto vertical que yegaba hasta la pasarela 2B.
Jonás dudo unos segundos antes de hablar.
- Vayamos a tomar un cafe, quiero contarte algo – le dijo.
- Ok – contesto Isaac.
En ese momento yego el intrabloque. Los chicos entraron, se sentaron y se precipitaban al abismo en una especie de caida libre hasta yegar a la pasarela.

Bajando a tal velocidad y sintiendo como si su cuerpo se suspendiera en el aire aferrandose a las leyes fisicas, Jonás, por segundos, interpreto una traicion. Su cuerpo luchaba por quedarse con los ricos y sus artificiosas comodidades. Su cuerpo pugnaba contra la gravedad y, queriendo vencerla, elevaba su espiritu hacia la cara norte, con su brisa y sus farolas. Sintio su traicion profunda y, consternado, un pequeño trozo de su corazon deseo seguir siendo un desgraciado hijo de un pobre obrero de bloque.
Pero en ese infinito silencio deslizante, ese silencio que habitaba en la capsula del intrabloque, en ese silencio que Jonás averiguo verdadero, reconocio su destino.
Ni el silencio ni el destino pueden ser artificiales.
El silencio fue lo primero en existir. Si arrancamos todo de este mundo, si arrasamos todo el universo, si llegamos a la nada, ayi estara el silencio.
El destino es lo ultimo creado. Si olvidamos los pesares y caminamos. Si destapamos nuestros miedos, si nos despojamos de la materia idolatrada, si yegamos a la libertad, ayi espera nuestro destino.
Y pudiendo ser tan facilmente manejable el silencio, siendo tan docil y obediente que hasta un leve susurro lo gobierna, el hombre esclaviza y, tiranico, lo destierra al frio norte donde vagabundea la tristeza. Asi, igual, hacemos con el destino, que nos yega como simple vela, pero eterna, y creyendola tan pequeña, la olvidamos y la perdemos por la selvatica espesura del sur, donde vagan nuestros sueños.
Cuando muramos, para nosotros quedara el destino y para el resto, el silencio.


En la diagonal trece, junto al edificio numero 8, se encontraba un pequeño cafe donde Jonás e Isaac se veian a diario. Como en un pequeño reducto o fortin, resguardados de sus penas, se reunian ayi los amigos y escapaban durante un rato de aquel aniyo.
Jonás e Isaac entraron. Salvo Mateo, el dueño, nadie habia.
- Hola chicos. Tarde venis hoy—saludo Mateo al verles.
- Buenas – saludaron los chicos.
- Como ha ido el dia – pregunto Mateo mientras preparaba los cafes sabiendo que los pedirian.
- Pues... – comenzo Jonás sin atreverse a continuar.
- Segun a quien preguntes – termino Isaac esbozando al fin una sonrisa.
- Pues que hable primero el del dia malo, ¡asi podremos olvidar lo malo con lo bueno! – dijo jovial Mateo.
- A mi padre no le han renovado y yo aun no tengo trabajo—contesto tajante Isaac.
- Pues si, es mala noticia—dijo Mateo poniendo los cafes delante de los chicos.—Lo siento hijo, ¡pero no te preocupes, ya veras que el señor Ameral te yama! –intento animar Mateo.—Y ¿tu, Jonás?
- Bueno...—A Jonás le dio cierto reparo—a mi padre le destinan a La Luna.
-¡Anda!—se sorprendio Mateo.—¿Y eso?—Jonás se encogio de hombros.
- Ni idea. Ninguno lo esperabamos...—Jonás no supo como explicarse.
- ¡Enhorabuena! Al fin podreis salir de este agujero—felicito Mateo ante la incomodidad de Jonás.
Los chicos cogieron los cafes y se fueron a su mesa. Estuvieron hablando un rato sobre Isaac y sobre el estado de animo de su padre. Isaac busco consuelo en la salud de su padre. Sus pulmones y corazon estaban muy castigados por tanto trabajo en atmosfera cero. Unos años mas de trabajo le hubieran matado.
Terminados sus cafes les yego otro silencio. Miraban sus tazas, uno buscando el futuro y otro buscando palabras adecuadas.
- Isaac...—dijo al fin Jonás—No puedo desperdiciar esta oportunidad—decia mientras daba vueltas a la taza vacia—Mi padre va a tener un buen sueldo y...—Jonás cayo. Levanto la mirada hacia su amigo y reunio valor.
- Isaac, me voy a la universidad—dijo. Los ojos de su amigo se abrieron de par en par. Su rostro, yeno de sorpresa, preocupo a Jonás; pero poco a poco, en los labios de Isaac se dibujo una sonrisa, una enorme sonrisa.
- ¡Venga ya! –dijo feliz.
- Si, dentro de poco hay pruebas...
- ¡Pero tio, es genial! Desde pequeño sueñas con esto—dijo Isaac encantado—¡Mateo, dos cafes mas!—dijo gritando al atareado dueño. –¿Y por que no me lo has dicho antes?—decia con visible alegria—¡Me habrias alegrado un poco la tarde!
Jonás quedo sorprendido con la reaccion de Isaac. No esperaba que se enfadara, pero tampoco creyo que se alegraria tanto. Asi se lo explico. Estuvieron hablando bastante tiempo, bromeando, riendo, animandose y consolandose mutuamente. Mateo se unio a la charla que se prolongo, a puerta cerrada, hasta bien entrada la madrugada. Bajo el aroma del cafe surgieron sueños e ilusiones. Futuros ilusionantes y yenos de esperanza que terminaron con una promesa.
Al encenderse las Luces de Dia en el bloke, en esa momentanea paz que yegaba con la luz blanca, los chicos sintieron sus corazones blandos por la profunda amistad.
- Jonás, prometeme una cosa...—dijo Isaac.
- Dime—contesto sonriente Jonás.
- Prometeme que estudiaras, que estudiaras mas que ninguno y seras el mejor. Que despues trabajaras duro, que seras alguien importante y que cuando yegue el momento... Te acordaras de nosotros. Acuerdate de tus amigos del aniyo y... Sacanos de aqui, llevanos a la Tierra.—dijo Isaac con una lagrima asomando.
Jonas les miro seriamente. Con sus manos cogio las de Isaac y Mateo y dijo:
- Lo prometo.

Cuando termino la reunion de amigos, por tres caminos diferentes se fueron. Mateo volvio a abrir el cafe y se preparo para el trabajo diario. Isaac salio a la caye y fue a buscar al señor Ameral para suplicarle un trabajo. Jonás fue a su casa, se tiro en la cama y se durmio.

Aquel fue un dia que cambio la vida de Jonás. De un solo golpe del destino se habia aclarado el futuro de sus padres y se habia decidido el futuro de Jonás.
Jonás durmio placida y profundamente, pues el sueño de los esclarecidos no puede ser de otra forma.

No hay comentarios:

Publicar un comentario