Léeme!: Bienvenido a las Crónicas de Ávalon Esmit. Antes de nada, comentarte que ésta historia pertenece a una Saga o Conjunto de Historias cuyo eje principal son éstas Crónicas, compuesta por tres Libros: Semiya, Siembra y Revolución. Con el tiempo, los medios y los fondos necesarios iremos exponiendo otras secciones y blogs para completar todo éste Universo con Historias como La Guerra de Arturo, Relato de un Atrapado o 30 años de Oscuridad. Si decides embarcarte en la aventura, deberías empezar, evidentemente, por el principio. En la columna de la Derecha dispones, en orden cronológico, de todos los capítulos y entradas, comenzando la Novela con La Nota del Autor: Tres Frases para Explicarlo Todo. En el cuerpo principal del Blog iré subiendo los diferentes capítulos, estando siempre el último en la parte de arriba y los anteriores justo debajo. Para terminar, comentarte que tienes la versión del blog para el móvil y, sobretodo, si estás impaciente o si quieres contribuir o patrocinar a un servidor, que por ahora no puede vivir de ésto, puedes acceder a la Librería y comprar éste Libro u otros Cuentos y Relatos, o entrar en La Sastrería y hacerte un cuento a medida

Prólogo


 Tres Frases para explicarlo todo.

La enfermedad del Preso
            Una noche de Septiembre, creo que aproximadamente en 2002, intentaba dormir, pero ésa extraña frase empezó a repetirse en mi mente con creciente insistencia. Llevo años escribiendo “mis cosas” y ya tenía aprendido que o me sacaba ésa frase de encima o no pegaba ojo. Siempre me digo que cuántas buenas historias he dejado pasar por la pereza de no pararme un segundo a escribir una idea, palabra o frase. Ésa madrugada decidí no dejar escapar ésta historia. Me levanté y sin llegar a escribir una historia, ni tan siquiera un relato, estuve con el boli en la mano más de dos horas. Describía una sociedad, la sociedad de un preocupante futuro que con el tiempo sirvió como cimientos de mi primera y única historia de Ciencia Ficción, por que por ahora y aunque parece que nos empeñamos en que no sea así, sólo es eso: Ciencia Ficción.

“Todo lo que no es Autobiografía es PlagioOscar Wilde.
            Y aunque mi vanidad proteste, debo estar de acuerdo, pero matizando. No reniego de mis influencias, de hecho, las celebro. A la hora de escribir ésta historia, sin buscarlo, de manera inconsciente, mezclaba, retorcía y difuminaba escenas, pasajes o personajes de otros escritores que me conquistaron. Existen coincidencias o influencias lejanas como ocurre con Ray Bradbury y su Farenheit 451, que en el momento de empezar ésta idea no había leído pero, supongo, de alguna forma había llegado hasta mí. Pero no puedo por más que confesar que 1984, de George Orwell me impactó por su poder Profético. No puedo negar que algunas escenas de Los Miserables, del gran Victos Hugo, han esbozado algunos pasajes. Reconocible será el Rey Arturo, su visión y su espada siempre me hicieron soñar con ser un Caballero… Y como miembro de mi generación, no puedo evitar reconocerme como “idolatra” de Blade RunnerStar Wars, de Asimov y de la Ciencia Ficción en general, por mala que sea…. Y de otras muchas historias más que en mis sedientos años de juventud leía hasta la madrugada.
            Pero la influencia más asombrosa y aplastante fue la debida a mi educación, a los domingos de guardar y a la historia y figura más fascinante y controvertida de la Literaturala Historia y la Religión. Jesús de Nazaret me ha “estorbado” constantemente. Ni soy muy religioso ni poco, ni me he leído entero el Nuevo y Antiguo testamento pero mucho si que lo he leído y escuchado. En mi casa siempre estuvo muy presente y supongo que ese poso es difícil de evitar. La influencia de tal figura fue descubierta por sorpresa, de golpe y tratar de eliminarla suponía tirar a la basura la historia entera, una historia que tenía acabada en la cabeza y bastante avanzada en el papel. ¿Qué podía hacer? Sólo una cosa: Ser Humilde y aceptar mis influencias.
Por lo tanto, puedo decir sin rubor, que una vez que fui consciente de que mi “originalidad” estaba en entredicho, decidí no esconder mis influencias, todo lo contrario, me serví de ellas. Decidí seguir con la historia, no plagiar nada, evidentemente, pero cuando una imagen o una escena o un personaje ajeno a mi imaginación se interponía en un desarrollo, no luchaba con él, si no que le hacía un guiño a la influencia y trataba de que el futuro lector entendiera y le gustara tal guiño. Y fue así como todo cobró sentido. El proceso de influencias que me estaba “poseyendo” no era más que el proceso natural del hombre. Y si llevamos al Hombre a las circunstancias más precarias de imaginación, deseos, sueños… las influencias que pudieran tener el descubrimiento de una historia, de un personaje, de una aventura serían de dimensiones épicas.
En definitiva, esto es lo que se empeñaban en decirme mis influencias literarias y quizás, no lo sé, lo dejo a juicio del lector, es ahí donde radica la originalidad de la historia: El poder de la Palabra Olvidada.

“Quien Tenga Oídos, Que Oiga”. Jesús de Nazaret

            Una frase tan sencilla y tan poco aceptada. ¡Cuántos problemas se arreglarían si escucháramos! En definitiva, ésta historia no trata de Libros, ni del Futuro, ni de Robots, ni de guerras o rebeliones, ni de amor, ni de amistad ni de aventuras, ni de honor ni traición, ni de sociedades avanzadas ni de esclavitud… Y aunque tenga un poco de todo esto, espero haber sabido trasmitir la verdadera esencia de la Historia. La Palabra. La Palabra que retumba en los oídos que escuchan. La Palabra que enmudece por el estruendo del avance de la civilización. La Palabra susurrada. La Palabra escondida. La Palabra Prohibida. La Palabra retorcida, abreviada, mutilada…Por que sí, así será si no lo remediamos. Y aun sabiendo del riesgo de confundir al lector, los primeros capítlos de ésta historia se escriben con estas palabras. Palabras que pueden hacerse difícil de leer, pero para las que ya, desde éste momento, pido paciencia al lector ya que de forma gradual irán surgiendo y escribiendose como siempre deberían ser escritas. Pero si en el siglo XXI ya comenzamos a mutilar palabras, a reducirlas a sus consonantes, a ahorrar espacios, no es difícil imaginar con qué palabras nos comunicaremos dentro de 200 años.
            Si, creo que la palabra es una espécie en extinción y corremos el riesgo de que no dentro de mucho, perdido su significado, perdamos ideas, sueños, deseos, provocando que el simple recuerdo de algunas de estas palabras ponga nerviosos a Gobiernos, Tiranos y Señores… Si seguimos así, llegará un día en que existirán Palabras Prohibidas, como la que encuentra Jonás.


            Y así comienza ésta historia, con una Palabra, La Palabra que fue dada a Jonás.